Más de veinte años trabajando el vidrio
Somos un taller familiar en Lago Puelo. Hacemos vitrales, vitrofusión y pintura sobre vidrio. Cada obra que sale de acá pasó por nuestras manos —desde el primer boceto hasta el último corte— y eso es lo que la hace nuestra.

Cómo empezó
Empezamos en los noventa restaurando vitrales de iglesias y casas antiguas del barrio. Con el tiempo, el oficio se fue mezclando con el deseo de hacer obra propia: piezas con un lenguaje, una paleta y una temperatura nuestra.
Hoy convivimos entre dos mundos. Por un lado, los encargos a medida: ventanas, lámparas, mamparas. Por el otro, las series temáticas que llamamos «líneas» —Agua, Tierra, Flora Nativa— donde exploramos una idea durante meses, a veces años.
Cómo trabajamos
Cada pieza tiene su propio ritmo. Lo que sigue es, más o menos, el camino que recorre todo lo que hacemos.

01
El boceto
Cada pieza arranca con un dibujo a escala. Decidimos colores, plomos y ritmos antes de tocar el vidrio.

02
El corte
Cortamos cada pedazo a mano. El vidrio impone su grano: a veces el diseño se ajusta a lo que la lámina permite.

03
El armado
Soldadura con estaño, vitrofusión en horno, pintura a fuego. Según la pieza, es una técnica o las tres conviviendo.
Nuestra forma de trabajar
Preferimos las series largas a la producción rápida. Nos gusta que una obra tarde lo que tenga que tardar, que un encargo se converse varias veces antes de empezar, que el cliente —si quiere— venga al taller a ver cómo va.
No usamos vidrio industrial salvo cuando el proyecto lo pide. La mayoría de nuestras piezas lleva vidrios soplados o trabajados en caliente, importados o locales, elegidos uno por uno.
¿Querés ver lo que estamos haciendo?
En la galería están las obras disponibles. Si tenés una idea propia, podemos diseñarla a medida.
También podés escribirnos directamente.